lunes, mayo 08, 2006
Estoy Cansada
Estoy cansada de tantas cosas:

1. Estoy cansada de tanto calificar
2. Estoy cansada de no poder salir ni siquiera a comer
3. Estoy cansada de que la Nacho me mame gallo y no me pague
4. Estoy cansada de no tener minutos nunca en el celular
5. Estoy cansada de tener que retar a mis alumnos
6. Estoy cansada de no tener cualquieraquesea reproductor de mp3
7. Estoy cansada de esperar a que me escriba Ranchero Feliz
8. Estoy cansada de pelear con mi mamá por culpa de la plata
9. Estoy cansada de que mi hermano no se de cuenta que gana más que todos
10. Estoy cansada de simplemente esperar
11. Estoy cansada de que me ataquen por Internet
12. Estoy cansada de que me importe que me ataquen por Internet
13. Estoy cansada de necesitar Internet
14. Estoy cansada de no poder tomar café
15. Estoy cansada de brotarme la cara y que mi piel sea alergica a todo
16. Estoy cansada de que los ciclos sean difíciles de acabar
17. Estoy cansada de pelear
18. Estoy cansada de defenderme
19. Estoy cansada de ser indecisa
20. Estoy cansada de que a casi nadie le impote que estoy cansada
21. Estoy cansada de casi siempre sentirme al borde de la depre
22. Estoy cansada de luchar contra la depre
23. Estoy cansada de no poder escribir
24. Estoy cansada de Gisselle y la hipocresía que está alrededor
25. Estoy cansada de Ciudad de Mexico, New York, Madrid y Bogotá.

Simplemente quiero dormir.

Por todas estas razones y muchas más, pues ya descubrí para donde voy en esta étapa de cambios; he decidido dejar de escribir en el blog por un rato, pues hasta esto me afecta más de la cuenta. Además necesito trabajar tranquila. Un rato puede ser mañana o unos años, no lo sé. Claro que seguiré leyendo a los que leo y pondre comentarios, pero creo que necesito dejar mis pensamientos en privado.

La administración de este blog agradece su comprensión y le dice a sus amables lectores que esto no ha terminado... simplemente necesito dormir.
 
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jueves, mayo 04, 2006
El snob de Evian y el pseudointelectual
Parece que no gustó mucho el cambio de color. Prometo no dejarlo así, pues soy consciente que es mucho rosa, pero no volveré al anterior.



Ok. Por fin puedo escribir esto. Voy a explicar primero de donde surgió la idea. Fue a partir de la lectura de un libro que me prestó un amigo, en él, el protagonista en vez de decir que tomaba agua, hacia referencia a Evian; y no una, ni dos, sino muchísimas veces. Después, con mi amigo, fuimos a comer a nuestro templo culinario: el muy conocido para ustedes Café Samba, y haciendo referencia al susodicho libro, mi amigo le dio por pedir una botellita de Evian. Digo botellita, porque no alcanzó ni para un vaso, era del tamaño de una de esas botellitas pequeñitas de aceite, y el flamante costo era de $5000. Increíble!

Una de las cosas que más detesto en la vida, son los snobs. Pero a medida que avanza el tiempo, me doy cuenta que: primero, parece que ser snob está de moda, porque como abundan! Y segundo: existen varios tipos de snob, por lo que a la larga, todos padecemos de este mal, de alguna u otra manera. Pero lo que detesto es el snobismo llevado a los extremos. Lo que me lleva a la definición de mis dos tipos de snobs.

El snob de Evian
Con la explicación que di, respecto al costo de una botellita de Evian (compare: una botella de Evian de 600 ml. cuesta alrededor de $10000, mientras una de las saborizadas de Brisa del mismo tamaño cuesta $1000, costos Carulla), este tipo de snob es al que solo le interesa el asunto del dinero, la marca y el prestigio social que da usar ciertas cosas. Es que comprar una botella de Evian es simplemente comprar la marca, y solo para que los demás se den cuenta que usted tiene tanto dinero que bota $9000 en simplemente agua.

Evidentemente, el snob de Evian –como he querido titularlo-, no se queda con Evian o Perrier (otra costosísima marca de agua), incluye todo lo que tiene que ver en su vida: solo come en restaurantes sofisticados, va a rumbiar a sitios exclusivos de carnet de socio –como Gótica o Cha Cha-, lo más barato en su vestuario es Chevignon, no se valen otros reproductores de mp3 que no sean Ipod, y todo lo que usted quiera agregar, pues seguro que tiene a algun snob de Evian cerca.

Ejemplo: mi prima de 15 años. No ella, sus amiguitas que estudian en el Santa Francisca Romana –no más mírelo por el colegio-. Fui a una fiesta con ellas y solo mirando los zapatos, todas tenían Converse que no bajaban de $180000 y relojes Swatch que no bajaban de $200000. Con todo respeto, eso es demasiado para un reloj y un par de zapatos. Primero: seguro que se pueden conseguir estas cosas, de la misma marca, de manera mucho más económica. No más es conseguirse un tío-primo-pariente-amigo que vaya a USA y se los traiga a uno por la mitad de precio. Segundo: realmente necesitan esas cosas tan costosas?

Bueno, no todo puede ser ataque. Como dije anteriormente, creo que todos tenemos un poco de todo. ¿Quién no quiere, así sea por simple curiosidad, saber a qué sabe el agua de Evian? A lo que me refiero: ¿quién no quiere tener un Ipod, o unos Converse originales, comer en el Tramonti (no sé si se escribe así… y la verdad no creo que importe), o tener unos Diesel y darse el lujo de comprarlos en Pilatos? El que diga que no… es un mentiroso! Lo que me parece insoportable es la gente que no puede vivir su vida normalmente si no tienen este tipo de cosas materiales, o que excluyen a la gente que no las tiene y lo peor: que centran tanto su vida en este tipo de cosas que no piensan que la vida va más allá del perfume Hugo Boss comprado en Fedco. Como quien dice, no quiero ser amiga de Paris Hilton.

El pseudointelectual
Este es un poco más complejo, pues está entrando en la cultura de una manera sorprendente. Algunas cosas que lo caracterizan son que son el total polo opuesto del snob de Evian: rara vez tienen prendas costosas –y las que son, no lo parecen-, tienen una pinta de nerds –y muchos dicen serlo con orgullo-, detestan a los snobs de Evian al punto de no dejarlos entrar en su grupo social. Si el material preciado para el primer grupo es el dinero, la marca y el prestigio, para los pseudointelectuales es el conocimiento.

Increíblemente, la mayoría de pseudointelectuales tienen dinero, pero en vez de invertirlo en ropa de marca, salidas costosas a rumbiar y demás, lo invierten en computadores, tecnología, música, cine y DVDs, pero en especial en libros. Este grupo se denomina rebelde social por naturaleza, pues creen que por conocer quién es Anton Corbijn o Mark Romanek, o los grandes del cine como Luís Buñuel, Luchino Visconti, o Jim Jarmush marcan la diferencia. Y por tal motivo, porque creen tener todo el conocimiento del mundo –Internet es su gran pasión y herramienta- pueden echar a un lado a los que no saben.

Ejemplo: todos los nuevos alumnos de carreras como artes, cine, literatura, filosofía y humanas, entre 15 y 20, de universidades como la Tadeo, los Andes, la Javeriana y similares. No niego que me sorprende lo bien preparados que llegan, pues cuando yo entré a estudiar cine a la Nacho no conocía casi nada de cine. Y aunque no lo crean, en la Nacho abundan los de este tipo y desde hace rato, porque me tocaron unos como compañeros de clase. Pero lo realmente odioso es el aire con el que llegan, de ‘me-las-sé-todas-y-los-demás-no-!’ Y realmente, podrán tener la cabeza llena de conocimiento, pero no de sabiduría.

Realmente, a estos, los detesto. Algo que me ha enseñado la vida es que entre más estudio y más aprendo, menos sé. Otra cosa es que el conocimiento a la larga es basura, pues lo que me hace buena, tanto en mi profesión, como persona es mi sabiduría, que no tiene nada que ver con el conocimiento, pues para mí, ser inteligente, es encontrar la manera de solucionar problemas, y esto es sabiduría. Les cuento la historia de Salomón: este, siendo hijo de David, tenía la gran responsabilidad de reconstruir el templo y muy joven recibió el trono. Dios, se le aparece y le dice que pida cualquier cosa que desee, y él, en vez de pedir platica para comprar Evian, o conocimiento para leer el libro de la ley, pidió sabiduría. Eso lo hizo uno de los mejores reyes de su pueblo -y conocido por sus exquisitas vestimentas!-.

No me voy a lavar las manos. Acá van algunos de mis pecaditos: he ido a rumbiar a Cha Cha (muy bien acompañada y gratis) y a Gótica (tengo amigos que son socios), mi reloj nuevo es DKNY (para los que no conocen es una marca de diseñadora: Donna Karan New York), mis jeans son Americanino (regalados, pero de la marca), voy a comer a sitios como Wok y 1462 (me encanta la buena mesa). También a veces me las doy por haber estudiado cine (y en la Nacho!), porque me he leído todo el libro de Jacob Burckhard La Cultura del Renacimiento en Italia (para los interesados está en la biblioteca de la Nacho) y miles de cosas. Lo que creo que me diferencia, es que mis amigos me quieren no por lo que tengo o por lo que sé, sino por quién soy. Porque si un día tengo que vestirme con jeans de pepeganga (lo he hecho) no me voy a derretir, y si un día uno de mis alumnos me pregunta algo que no sé, no me voy a poner a inventar, simplemente le diré: ‘no sé’, y no me sentiré mal por esto.

El hombre más maravilloso que conocí hasta el momento, un mexicano, es el ideal de cómo llegar a este promedio. Forma parte de una banda muy conocida a nivel internacional (los que saben, ya saben de quien hablo), estuvo en Bogotá y lo conocí. Tenía toda la plata del mundo para ser snob de Evian, pues gana lo suficiente como para tener un Ipod antes que todo el mundo y llevarnos a uno de los mejores sitios en Bogotá. Tenía todo el conocimiento del mundo para ser pseudointelectual, pues estudió música en Boston y es amante del cine, en especial la época mexicana de Luís Buñuel. Pero no. Él decidió comprar unos chicles de $1000 y dejarle el cambio de un billete de $10000 a una vendedora ambulante que tenía frió a las 3 a.m. Él decidió no conquistarme diciéndome lo que conocía o hacía, sino dejándome a mi y a una amiga, la cama de su cuarto de hotel y él dormir en el piso. Él decidió ser él.

Sección de créditos: las fotos son de un comercial de Evian, super lindo. La canción es We Will Rock You, cantada por unos niños y es la banda sonora del comercial. Un dato: para los que les haya gustado el tema, busquen el libro Breve Historia de la Cultura de Ernst H. Gombrich y lean el capítulo 2: La Tradición del Conocimiento General. Verán por qué existen estos dos tipos de snobs.
 
Siempre Escribe Photosynthetica a las 11:57 a. m. | Llévate Este Escrito | 12 Escriben También